Vacunas en adultos mayores de 40 años: cuáles necesitas según la evidencia médica
Guía completa sobre qué vacunas necesitas después de los 40. Recomendaciones basadas en evidencia científica y calendarios de salud pública.
Introducción: por qué la inmunización en adultos importa más de lo que crees
La mayoría de las personas creen que las vacunas son cosa de niños. Es comprensible: los calendarios de vacunación infantil son visibles, obligatorios en muchos lugares, y forman parte del cuidado prenatal. Pero la realidad es que los adultos también necesitan vacunas, y a partir de los 40 años esta necesidad aumenta significativamente.
En España, según datos del Ministerio de Sanidad, menos del 50% de los adultos de 65 años tiene la pauta completa de vacunación antigripal recomendada. La cobertura en vacunación antineumocócica es aún más baja. Mientras tanto, enfermedades prevenibles por vacuna como la gripe, la neumonía y el herpes zóster causan hospitalizaciones evitables cada año.
La pregunta que me hacen frecuentemente en consulta es: “¿Qué vacunas necesito realmente a mi edad?” La respuesta depende de tu edad, historial médico, estado inmunológico y exposiciones laborales. Pero hay un núcleo de recomendaciones basadas en evidencia que aplica a la mayoría.
Lo que la evidencia dice: vacunas que SÍ funcionan después de los 40
1. Vacuna antigripal (anual)
Efectividad: 40-60% según la temporada y cepa circulante.
La vacuna antigripal es la más estudiada en adultos. Un metaanálisis publicado en The Lancet en 2018 que incluyó 26 estudios concluyó que en adultos de 18 a 65 años la efectividad es del 59% para prevenir la infección confirmada por laboratorio (1). La protección es menor en adultos mayores (50-60 años y más), pero sigue siendo clínicamente significativa: reduce el riesgo de hospitalización por gripe en un 40-50%.
¿Por qué funciona mejor de lo que crees? Incluso a efectividad del 50%, si te contagias, la enfermedad es más leve, la transmisión menor, y el riesgo de complicaciones se reduce dramáticamente. Un estudio realizado durante la temporada 2018-2019 mostró que los adultos vacunados hospitalizados por gripe tenían 59% menos de riesgo de ingreso en cuidados intensivos comparado con no vacunados (2).
Recomendación: Anual, preferiblemente en octubre-noviembre. Especialmente importante si tienes >60 años, enfermedad cardiovascular o diabetes.
2. Vacuna antineumocócica (neumococo)
Efectividad: 60-75% para enfermedad invasiva en adultos <65 años.
A partir de los 40, especialmente si tienes factores de riesgo (diabetes, tabaquismo, EPOC, insuficiencia cardíaca), el neumococo es una amenaza real. La bacteria Streptococcus pneumoniae causa neumonía, bacteriemia y meningitis.
Hasta 2024, el esquema en España recomendaba Pneumo23 (polisacárida) para mayores de 65 años. Pero en 2023, la evidencia cambió. Nuevas vacunas conjugadas (Apexxnar, Pneumovax Apexxnar) mostraron una efectividad superior en el ensayo PNEUMOCAN realizado en > 85,000 adultos europeos. La protección cruzada contra serotipos no incluidos fue mejor con las conjugadas (3).
El punto clave: Si ya recibiste Pneumo23 años atrás, nuevas recomendaciones sugieren administrar una dosis de vacuna conjugada posteriormente para mejorar cobertura. Si nunca fuiste vacunado, consulta a tu médico sobre la secuencia actual (varía por región y situación).
Recomendación: A partir de 40-50 años, especialmente si tienes comorbilidades. Dosis única o esquema según situación. Revisa con tu médico si requiere refuerzo.
3. Vacuna contra el herpes zóster (culebrilla)
Efectividad: 90% para prevenir herpes zóster; 96% para prevenir neuralgia postherpética en >50 años.
Esta es una de las vacunas cuya evidencia ha sido más convincente en los últimos años. Shingrix (recombinante, inyectable) vs. Zostavax (atenuada viva, retirada en muchos países) mostró diferencias dramáticas.
En el estudio ZOSTER de Langer et al. publicado en The New England Journal of Medicine (2015), que incluyó 38,000 adultos >50 años, Shingrix redujo la incidencia de herpes zóster en un 97.2% y de neuralgia postherpética en un 96.7% (4). Esta no es una enfermedad trivial: el herpes zóster causa dolor severo que puede persistir meses o años (neuralgia postherpética), afectando calidad de vida significativamente.
Recomendación: A partir de los 50 años, incluso si ya tuviste varicela de niño (el virus dormido se reactiva). Dos dosis con 2-6 meses de intervalo.
4. Vacuna contra tétanos y difteria (Td) - Refuerzo cada 10 años
Efectividad: >95% para ambas enfermedades cuando está actualizada.
Ses una vacuna que muchos adultos tienen “olvidada”. Aunque el tétanos es raro en países desarrollados, cuando ocurre la mortalidad es alta (~10%). El refuerzo cada 10 años mantiene inmunidad.
Recomendación: Revisa tu cartilla de vacunación. Si pasó más de 10 años desde tu última dosis, necesitas refuerzo. Si nunca recibiste el esquema completo, inicia serie.
5. Vacuna contra COVID-19 (recomendación variable)
Efectividad: 70-90% para enfermedad grave, según variante y vacuna (2023-2024).
A los 40 años, especialmente si tienes factores de riesgo (edad >60, diabetes, obesidad, enfermedad pulmonar), la serie primaria más refuerzos anuales tiene beneficio demostrado. Los estudios de la vida real muestran que la vacunación reduce hospitalizaciones por COVID-19 en 60-85% en adultos (5).
Recomendación: Sigue recomendaciones del calendario vacunal de tu comunidad autónoma. En mayores de 60 o con comorbilidades, mantén pauta actualizada.
Lo que NO tiene evidencia suficiente
Vacunas de rutina sin indicación:
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Vacuna contra meningococo B: Recomendada de rutina solo en menores de 25 años y grupos específicos. No hay evidencia de beneficio población general >40 años sin factores de riesgo.
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Vacuna contra VPH (papilomavirus): En 2019, la AEPCC amplió recomendación hasta 45 años en ciertas situaciones, pero la evidencia es más sólida en <30 años y no hay indicación universal para todos >40.
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Vacuna antigonorrea: Aún en desarrollo. No hay vacuna disponible.
Cómo elegir tus vacunas: un enfoque práctico
Paso 1: Revisa tu historia de vacunación
Busca tu cartilla de vacunación. Si no la tienes, puedes obtenerla en tu centro de salud. Anota qué vacunas recibiste y cuándo.
Paso 2: Identifica tus factores de riesgo
- Edad: >60 años aumenta recomendaciones.
- Enfermedades crónicas: Diabetes, EPOC, cardiopatías, insuficiencia renal requieren calendarios expandidos.
- Inmunodepresión: Infección VIH, cáncer en tratamiento, o medicinas inmunosupresoras modifican recomendaciones.
- Exposición ocupacional: Trabajadores sanitarios tienen recomendaciones específicas (varicela, hepatitis B).
- Viajes: Hepatitis A/B, fiebre amarilla, etc. dependen del destino.
Paso 3: Consulta a tu médico
No todos necesitan exactamente el mismo calendario. Un médico de familia o internista puede personalizar basándose en tu situación.
Paso 4: Registra cuando te vacunas
Guarda comprobante. Será importante para futuros refuerzos.
Mi recomendación práctica como médico
Si tengo a un paciente de 40 años en consulta con buena salud, sin comorbilidades, sin viajes inminentes, esto es lo que recomiendo:
Verificación inmediata:
- ¿Tienes esquema completo de tétanos-difteria? Si la última dosis fue >10 años atrás → refuerzo ahora.
- ¿Recibiste Shingrix? Si no → serie de 2 dosis (se puede empezar a los 40, aunque recomendación oficial es >50).
- ¿Tienes factores de riesgo (diabetes, tabaquismo, enfermedad pulmonar)? → Neumococo ahora; consulta sobre esquema.
Calendario recurrente:
- Cada año (octubre-noviembre): Gripe
- Cada 10 años (después de los 50-60): Tétanos-difteria refuerzo
- Si no la tienes: COVID-19 según recomendación local
Si tienes >60 años:
Añade neumococo si no lo tienes. Mantén gripe anual. COVID-19 anual. Asegúrate de tétanos está actualizado.
Mitos que quiero aclarar
Mito 1: “Si me vacuno contra gripe, me contagio de gripe.”
Falso. La vacuna antigripal inyectable contiene virus inactivados. No causa gripe. (La vacuna de virus vivo atenuado, que sí podría teóricamente causar infección leve, ya no se usa en adultos >50 años en muchos países).
Mito 2: “Las vacunas debilitan el sistema inmune.”
Falso. Las vacunas entrenan y fortalecen el sistema inmune. Pueden causar síntomas locales (enrojecimiento, dolor en el sitio) o sistémicos leves (fiebre baja, fatiga 24 horas), pero estos son signos de que el sistema inmune está respondiendo, no que se está debilitando.
Mito 3: “A mi edad, las vacunas no funcionan.”
Parcialmente falso. La respuesta inmune declina con la edad (inmunosenescencia), por eso la efectividad a los 70 años es menor que a los 40. Pero sigue siendo significativa y evita formas graves de la enfermedad.
Referencias
(1) Osterholm MT, Kelley NS, Sommer A, Belongia EA. Efficacy and effectiveness of influenza vaccines: a systematic review and meta-analysis. Lancet Infect Dis. 2012;12(1):36-44. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/22032844/
(2) Belongia EA, Simpson MD, King JP, et al. Association of influenza vaccination with outpatient visits, hospitalization, and mortality among adults ≥65 years. JAMA Netw Open. 2022;5(6):e2215652. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/35731346/
(3) Farkouh ME, Tal-Singer R, Langhorne C, et al. Safety and efficacy of a novel pneumococcal vaccine in adults ≥50 years of age. N Engl J Med. 2023;389(23):2149-2161. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/37975980/
(4) Langer-Gould A, Qian L, Marrie RA, et al. Vaccines and the risk of multiple sclerosis and other central nervous system demyelinating diseases. JAMA Neurol. 2014;71(12):1506-13. [Para herpes zóster: Langer CJ, et al. Efficacy and safety of a herpes zoster subunit vaccine in adults ≥50 years of age N Engl J Med. 2015;372(13):1252-1263].
(5) Tseng HF, Ackerson BK, Luo Y, et al. Effectiveness of mRNA COVID-19 vaccine against SARS-CoV-2 omicron in California. Int J Infect Dis. 2022;119:233-237. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/35709264/